La primera y más evidente de las ventajas es la seguridad que viene con la compra de un terreno. Al tener un bien tienes la certeza de que no perderá su valor de la noche a la mañana, te despoje de tu capital y te quedes sin nada, como si sucede con otro tipo de inversiones. Incluso sin ser tan extremistas, en el mundo de las inversiones se corren grandes riesgos y tener un terreno disipa muchos de ellos.